miércoles, 4 de marzo de 2015

QueeselsocialISMO

El término socialismo tiene a mi modo de ver un solo y único significado y la connotación que se le debería dar por antonomasia, desde el punto de vista de quienes adversan este sistema, es: comunismo, de esa manera se evitaría esta dualidad, que solo ha servido para generarles vías de acción a embaucadores que no tienen otro recurso para poder alcanzar el poder.

La palabra socialismo, ha sido utilizada para significar otras cosas muy distintas a las establecidas en la génesis de este sistema, y aunque algunas de ellas en la actualidad ya son formalmente aceptadas, se debería evitar el uso de significados distintos a su acepción real, ya que solo sirven para otorgar, a politiqueros inescrupulosos (perdonen la redundancia…), medios para captar adeptos que anhelan alcanzar, lo que para cada quien sea, la Justicia Social.

Se podría especular que la degeneración del uso de esta palabra fue a causa de políticos oportunistas que aprovecharon el uso de un término bastante “comercial” entre las clases menos favorecidas, para captar sus votos, o que quizás fue una trampa del comunismo mismo para que la izquierda adoptara dicho vocablo relacionándolo no con el Sr. Marxismo, sino más bien con la refinada y mejor vista, Sra. Socialdemocracia. Cualquiera haya sido el caso, ya sea por oportunismo o por haber caído en una trampa, o “ambas dos exclusive”, quiéranlo o no, socialismo se convirtió en sinónimo de izquierda, y por tanto en sinónimo de la defensa de los pobres. Vale acotar que en esta “simbiosis” de Socialismo e Izquierda, pareciera que la primera se queda con el poder y la segunda con la satisfacción de creer que son parte de él. 

El socialismo parece haberse aprovechado del enredo que existe con los izquierdistas, que es que unos se van al socialismo pero queriendo ser demócratas y otros se van a la socialdemocracia pero queriendo mostrarse socialistas; y adicionalmente del problema con los socialdemócratas, que es que al pueblo, no le parecen de izquierda.

En la actualidad pareciera que el incorrecto uso de este -ismo ha sido aún peor, dado que en estos nuevos tiempos el término socialismo ha sido metódicamente utilizado, y con él, la izquierda, como una herramienta para generar caos, desorden, emergencias, ineficacia, controles, escasez, prohibiciones, corrupción, impunidad, miedo y anarquía, que es el mejor caldo de cultivo para revivir los “gloriosos” tiempos de aquel Chicago de Al Capone, por parte de aquellos que no están capacitados para adaptar sus fechorías a los nuevos tiempos. Dejando de lado que se piense que son partes consustanciales del socialismo la relevancia estriba en la explotación más allá de lo político de estas plagas.

Los defensores de este sobrevenir de calamidades seguramente filosofarán que ese es el precio a pagar para poder hacer una revolución que permitirá algún día alcanzar el utópico símbolo de la igualdad social, y he aquí donde aparece una de esas incongruencias relacionadas a la práctica del socialismo, y es que en vez de conseguir que el resultado de la revolución (La Igualdad Social) sea lo sempiterno lo que se vuelve sempiterno es la propia revolución, lo cual es un contrasentido. 

Ahora bien en cuanto a fines políticos lo cierto es que en la actualidad dicho término, quizás ha servido para acercar, a aquellos que sienten que han sido privados metódicamente de toda justicia, al marxismo (por aquello de la lucha “justiciera” de clases), más que para acercarlos a la socialdemocracia, esta última, vista por estas personas, y con sobradas razones, como mera parte del capitalismo, y tengamos presente que el "ciudadano común", cuando está económicamente bien, está conforme con los preceptos del Capitalismo, pero cuando está mal, le empiezan a parecer como justos los del Socialismo.

No hay manera que pueda existir nunca la igualdad social, no obstante esto no quiere decir que para que una clase este conforme con su estilo de vida la otra deba estar inconforme con la suya, y esto vale tanto para la tiranía de las elites como para las tiranías de las masas.

Empero, no creo que el capitalismo sea la vía para alcanzar la justicia social sostenible, pero muchísimo menos creo que la vía alterna sea el socialismo, diríamos: ser pobre y capitalista es tan estúpido como ser pobre y socialista. Si optásemos por la vía de las probabilidades correría el riesgo de apostar al Capitalismo como la opción menos mala y más perfectible. Seguramente veremos en un futuro, cuando las quimeras actuales ya estén agotadas, que se continúe con el uso mágico del término socialismo y se comience a hablar de cosas como el “socialcapitalismo”, o quizás una mejor opción “capitalismo de izquierda”, o hasta un “queeselsocialismo”.


No hay comentarios: